El avance de la tecnología ha sofisticado tremendamente los procesos de búsqueda y recopilación de información, el trabajo principal de un detective privado. Pero los que ejercen esta profesión tan cinematográfica se alejan mucho de la imagen que permanece en el imaginario colectivo del personaje con gabardina, sombrero y lupa a lo Hércules Poirot, Miss Marple o Sherlock Holmes. En España ser investigador privado es una profesión poco común y para ejercerla es necesario tener dos cosas: vocación y una licencia.

“Dedicarse a ser detective privado requiere un perfil profesional un poco complicado. Siempre decimos que sabes cuándo y dónde empiezas, pero no cómo, cuándo y dónde vas a terminar”, comienza Lucas L., director de la agencia de Detectives Culmas. “Hay investigaciones que, en principio, consisten en hacer un servicio mínimo de una tarde y acabas 10 días en Jaén o cogiendo un vuelo de última hora con destino a Nueva York. A nivel familiar no es el mejor trabajo porque no puedes tener una estabilidad que te permita una planificación fija de cara a la conciliación”. Y añade: “Fundamentalmente, es una profesión que te tiene que gustar porque a la larga desgasta mucho. Te hace tener una vida emocionante, nunca hay dos días iguales, pero acaba resultando muy intensa y no es para todo el mundo”. Sobre el desarrollo del trabajo en investigación privada, especifica: “Nuestro objetivo es obtener pruebas que, de una u otra forma, el cliente necesita. Ya sea para acreditar algo a nivel personal o para presentarlo ante un tribunal e iniciar un proceso judicial de, por ejemplo, una modificación de medidas, una demostración de fraudes empresariales o un trámite de herencia”.

«EL PAÍS» https://elpais.com/estilo-de-vida/2025-03-01/que-investigan-los-detectives-privados-en-espana-los-entresijos-de-esta-profesion-tan-cinematografica.html